Presencia fiel en MacArthur Park
Cada año seguimos preparando comidas para 50–70 personas al día, tres días por semana, compartiendo alimento y el evangelio con miles de personas sin hogar cada año.
El ministerio entre las personas sin hogar puede sentirse como una lucha larga y agotadora. Cuando enfrentamos una realidad que no cambia fácilmente, incluso en medio de innumerables tiempos de adoración y servicio, a veces la impotencia llega a nuestro corazón.
Pero no podemos rendirnos, por eso hoy, junto con los colaboradores que permanecen junto a los hambrientos en los lugares más vulnerables, compartimos un plato de comida y una palabra del evangelio.
Anhelamos una vida que se llena no solo de pan, sino de Jesús.
Y oramos para que, incluso en los últimos momentos de una vida, alguien pueda invocar Su nombre, dando hoy otro paso lento pero incesante.